domingo, 17 de enero de 2010

“Le tocó a Jesús María ser el Cromañón de una desgracia”




 








EXCLUSIVO: Fue la categórica definición del ícono del Festival de Jesús María, Gustavo Guichón, tras el deceso del jinete misionero. En diálogo con RADIO PROVINCIA, el reconocido payador denunció que lo sucedido responde a que se le presta mayor atención al escenario del canto, por los intereses económicos que hay. Reveló que minutos antes del fallecimiento de Alfredo Espíndola estuvo con éste, quien le había confesado que “quería dedicarle la monta a su hijo, que hoy cumple un año”.

El festival de doma y folclore más importante del país vivió su noche más dramática.

Mientras se estaba desarrollando la jineteada de este miércoles, un joven montador de Misiones falleció aplastado por su caballo.

“Estamos enlutados”, fue la clara descripción expuesta por uno de los máximos referentes del evento, Gustavo Guichón, en diálogo con Radio Provincia.

El reconocido payador expresó su angustia por lo sucedido, expresando: “uno tiene que improvisar llorando, y las lagrimas no se ven…”, y consideró que “la jineteada tiene un gaucho menos”.

A continuación, comentó: minutos “antes, (Alfredo Espíndola) estuvo conmigo y quería dedicarle la monta a su hijo, que hoy cumple un año” y atribuyó lo acaecido a la “negligencia y por el apuro eterno del folclore en el escenario”.

En este sentido, apuntó figurativamente contra el “tipo que pagó plata en el escenario y que quiere estar” en horarios convocantes.
En tono crítico, confesó que el manejo que se realiza entre un número y otro se da entre “un nerviosismo total donde se está trabajando con animales y material humano y con aire, y con las neuronas del payador… y los tienen a todos apurados”.

Fue así que “el caballo (montado por Espíndola) fue largado sin pedirlo” porque “el capataz de campo no había autorizado la jineteada”.
El “improvisador” especuló que esta tragedia va “a destapar muchos tarros que estaban cerrados” y se mostró expectante por lo que puedan declarar los jinetes, a quienes “todavía le siguen cerrando la tranquera para que no hablen”, dijo.

Reveló que los intereses económicos que se manejan en el contexto del evento, en beneficio del escenario del canto y en detrimento de la doma, dejan de lado a los jinetes, los cuales llegan a la localidad cordobesa por propios medios, debiendo buscar y solventar una casa donde pasar los días y presentándose en el festival por “un sánguche (sic) y un vaso de Coca Cola”.

“Hay una marginación en cuanto al escenario grande”, redundó; a la vez que consideró esto como contradictorio, porque el público que asiste al espectáculo es “quiere la doma” más que el canto, e informó que así quedó expresado en una encuesta realizada últimamente, la cual manifiesta que el “85 por ciento” de los asistentes así lo indican.

“La fiesta la hace el jinete y el canto del payador”, declaró, a la vez que ejemplificó que, anoche (por el miércoles), cuando se anunció la suspensión de la monta, “no quedó ni un alma”.

Sin salir de su conmoción, Gustavo Guichón expresó una definición tajante: “le tocó a Jesús María ser el Cromañón de una desgracia”.
Posteriormente, comentó que este jueves escuchó al padre del jinete fallecido exponiendo una frase de vida de Alfredo Espíndola: “yo quiero morirme arriba de un potro”.

Por otra parte, el artista uruguayo sugirió a los representantes riojanos imitar lo decidido por otras delegaciones como Salta y la misma Misiones, y otras provincias, en retirar a sus jinetes “en señal de duelo y de respeto al hombre de campo”.

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