miércoles, 31 de octubre de 2007

EN MIS TIEMPO ERA LA MEJOR ESCUELA DONDE ME EDUQUE










Un estado de verdadero caos se produjo ayer por la mañana en el flamante edificio de la escuela Nº 114 “Nicolás Lanzillotto”, al coincidir padres de alumnos y docentes en reclamar por las deficiencias que presenta. Los primeros denunciaron penalmente a los responsables.

Olores nauseabundos que inundan las aulas desde los pozos sépticos, los peligrosos desperfectos de instalación de ventiladores y los desprendimientos de cielo raso, mantienen paralizadas las clases por cuarto día consecutivo.

A esta situación se agregan los beneficiarios de los programas Jefes de Hogar que prestan servicios generales en la escuela, los que también paralizaron las actividades escolares durante toda la semana pasada, totalizando entre ambos conflictos más de 10 días sin clases.

En la jornada de ayer, los padres —que no habían enviado a sus hijos a clase—, concurrieron a la escuela al notificarse de la presencia en el establecimiento de personal técnico de Obras Públicas, en respuesta al reclamo efectuado por directivos y personal de Supervisión, ante los serios problemas que presentaba el recientemente inaugurado edificio escolar, sobre los que EL INDEPENDIENTE viene informando en exclusiva.

Al promediar la mañana de ayer, se presentó en el edificio escolar, el arquitecto Ignacio Luque, empleado de Obras Públicas de la Provincia, quien se negó a dar su número de matrícula profesional a los ofuscados padres, que desconfiados, se la pidieron a viva voz, “cansados de que manden a cualquier ‘perejil’” a tomar nota y luego no se dan soluciones.

Luque, —luego de una recorrida por el edificio en compañía de directivos, docentes, padres, personal administrativo, de servicios generales, medios de prensa y representantes gremiales—, pudo constatar cómo al conectar uno de los ventiladores de techo desprendía chispas que asustaron a los presentes.

Ante el peligroso desperfecto, debió reconocer que “el edificio no brinda las condiciones de seguridad” para el normal desarrollo de las actividades escolares.

También recorrió las aulas del ala norte que se inundan del olor de los pozos sépticos ubicados a pocos pasos, en la misma dirección en la que los vientos soplan en la estación estival, considerando insuficiente la altura de los respiraderos, que deberán ser elevados.

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